900 494 387

Web recomendada por la Asociación Nacional de Certificadores Energéticos ANACERT

Ahorro energético

Ahorro energético en viviendasAlcanzar unas cotas de eficiencia energética en las viviendas nos permite cumplir con el doble fin de contribuir a la sustenibilidad ambiental y de reducir el gasto domiciliario. El ahorro energético constituye un objetivo asequible siempre que se adopten hábitos más racionales de consumo y se elijan los sistemas más eficientes.

 

Entre las costumbres domésticas de mayor repercusión positiva en el ahorro energético pueden señalarse, de modo no exclusivo, las siguientes:

 

  • Dotar la vivienda de electrodomésticos más eficientes, atendiendo a su clasificación energética
  • Disponer de termostatos para la modulación de la temperatura interior.
  • Instalar calderas de condensación, que ofrecen un excelente rendimiento.
  • Instalar contadores segmentados por viviendas que permitan un registro particular del consumo en cada inmueble, circunstancia que contribuye a adquirir una consciencia activa del mismo, incentivando de esta forma el ahorro energético.
  • Uso masivo de las llamadas bombillas de bajo consumo.
  • Aproximar, en lo posible, la generación de la energía al lugar de su consumo, lo cual optimiza las mermas de eficiencia producidas en su canalización.

 

 

En cuanto a las buenas prácticas de empleo de las instalaciones de calefacción, puede aconsejarse como pauta de manejo una regulación termostática en torno a los 20°C que evite oscilaciones bruscas de temperatura, dado que cada grado centígrado incrementado introduce un repunte del consumo de un 10%. A su vez, un adecuado mantenimiento de la caldera, y especialmente la limpieza de sus quemadores, acentúan la eficiencia de aquélla. Asimismo debe hacerse hincapié en la conveniencia de mantener los radiadores libres de protección, así como en la oportunidad de inutilizar los que están instalados en habitáculos que no exijan aclimatación.

 

Todo ello ha de ponerse en el escenario de la inercia alcista en la que los precios de la electricidad y los combustibles se han instalado, motivada tanto por el carácter perecedero derivado de su condición no renovable como por el imparable incremento de la denominada intensidad energética. Y que según datos publicados por el Instituto de Diversificación y Ahorro de la Energía, dos tercios del consumo energético domiciliario es directamente imputable al uso de calefacción y agua caliente sanitaria.

 

Por dichos motivos, cada vez se hace más necesario para mantener un buen ahorro energético, velar por un riguroso aislamiento térmico de las viviendas que mitigue las fugas de energía hasta donde sea posible, dado que es evidente que los registros de consumo se ven notablemente incrementados en instalaciones carentes de un adecuado nivel de aislamiento en cuanto a lo que comportan la infraestructura exterior y el conjunto de elementos que contribuyen a blindar térmicamente un inmueble, tales como ventanas, molduras, persianas o chimeneas.

 

El desarrollo tecnológico permite en la actualidad la introducción de un factor aditivo de enorme valor estratégico en la planificación del ahorro energético, los sistemas domóticos, concebidos como herramientas que ofrecen la posibilidad de llevar a cabo un puntual seguimiento del consumo generado por todos los sistemas destinados a la distribución y producción de la energía, es decir, electrodomésticos, puntos de luz, equipos de refrigeración y circuito de calefacción, lo que sin duda contribuye a la gestión personalizada del consumo y a prevenir los efectos económicos de posibles alteraciones funcionales.

 

Por su parte, la base jurídica que actualmente da cobertura legal a la construcción de edificios, promueve el ahorro energético con el empleo de las energías solar, térmica y fotovoltaica en los mismos, de cara a que una parte significativa del consumo energético en las viviendas proceda de dichas fuentes renovables, en lógica complementariedad con los combustibles tradicionales.

Autor: Marita Meyer Evans